VARIOS


ADVERTENCIA

Las fotos que se insertan en este blog son propiedad de: Jorge Eduardo Lastra Nedwetzki (excepto las tres primeras a la izquierda de esta página). Están tomadas en diferentes paises: España, Portugal, Francia, Alemania, Austria y Venezuela. Las de éste último país son de : Arturo Guillermo Lastra Nedwetzki.

La supervisión técnica del blog está a cargo de: David Alejandro Lastra Nedwetzki.

MIS POEMAS FAVORITOS :
180Susurros del viento.181Balada de otoño. 182La oscuridad es el manto. 184He anclado mi barco. 185Toda hermosa. 186Busca el mar. 29El poeta ha muerto.
Después añadiré otros.

Esto, por supuesto, es subjetivo; cada ser tiene su propia percepción y pocas veces somos iguales en ello

Están situados en Octubre 2009, noviembre 2009 y Junio 2006 la última.

ANUNCIO:Estas mismas poesías pueden leerse en:
http://pateremon2.wordpress.com/

Tambien en: http://pateremon2.tumblr.com/


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domingo, 9 de julio de 2006

18A vosotros. (del libro Transparencias 1973)





 A vosotros que juntáis los sueños en la vida.
A vosotros prisioneros de pasiones y desdichas.
A vosotros, compañeros de camino, seres todos.
A vosotros, porque siempre se encuentre en la 
distancia el sendero a seguir.
Vuestra esperanza es la mía.
Si hoy, porque el tiempo del hombre marca 
el rumbo al espacio infinito.
Y las luces del saber despiertan ecos dormidos en 
vuestras almas:
la duda que destierra la fe, quita la vida, se arrulla
y a su vaivén, como estrella errante que camina
sin saber en donde posará su estela,
vosotros vais tambien perdidos:
no id con ella.
Se bien que sois los peregrinos, insatisfechos,
hambrientos y cansados.
Se bien que no sois amados ni queridos.
Más en el polvo del paso de los siglos,
donde refleja su experiencia el hombre,
vuestros aciertos errores y destinos,
se mezclarán con otros anteriores, ya vividos.
Por eso seguid, vuestro sendero ha de pasar 
por rutas desoladas,
donde la luz del día no penetra y no encuentra
camino vuestra alma.
No os asustéis, marchad unidos.
Los caminos de Dios son infinitos.
Los caminos de Dios nos fueron dados.
Allá vamos: surgiendo en la distancia hacia el cielo.
Arriesgando a la ciencia nuestras vidas.
Allá vamos sin rumbo.
No os extrañe que encontréis la senda tan tupida.
Sois humanos que sea vuestro lema:
la palabra cargada de ignorancia.
Vuestro saber no sabéis donde termina.
Vuestro saber no sabéis a donde alcanza.
Os lo digo, vuestras dudas son dudas de flaqueza.
Vuestra fe la esquiváis porque no os basta.
Porque queréis encontrar verdades nuevas, 
sin la Verdad Primera y sin el alma.
No dudéis, vuestra labor empieza aquí en la vida.
Busquemos un feliz transcurso a la existencia
pues nunca jamás podrá la ciencia,
hacer de vuestro cuerpo un inmortal.
Y ahora vuestros rostros no me miran impasibles:
unos lloran, otros rien, otros callan;
dejadlos estar así, quiero recordar su paso.
Quiero unirlos en un sólo sentimiento
muy despacio.
Recordad vuestros albores y vuestros primeros años.
Recordad que en aquel tiempo erais humanos siendo niños.
Pues volved, retornad por un momento al lugar 
de vuestra edad primera:
a la casa, a la aldea, al monte o a la ciudad:
¡Véis! allí se alza el sol día tras día;
y los campos en eterna primavera, a su vuelta o en su espera,
tienden a reverdecer.
Y en al muro vegetal de la selva.
O en la arena del desierto que medita.
O en los grandes costados de los hielos esparcida:
por bondad, magnificencia, por amor y por clemencia
se os donó la libertad.
Vuestra tierra, ser de vida, en cada surco de arena
crece la planta que impulsa a proseguir más álla.
Sois deudores de semillas que da el mundo generoso.
Sois deudores del esfuerzo de un honrado sembrador.
Sois deudores de las aves, de los frutos, de las flores,
de los rios, de las lluvias, de los mares y de Dios.
Agradeced que se os da, agradeciendo se paga.
Agradeced cada día, cada momento e instante.
Agradeced que bastante tenemos que agradecer.
Dejemos nuestro pesar o nuestra esperanza a un lado
y soñemos que en vez de odiar nos amamos,
un minuto, nada más.
Y así en recogimiento, callados y arrepentidos,
elevemos un suspiro de gracias al Creador;
y digamos que nosotros amamos a nuestro hermano
que somos seres humanos y que podemos pecar.

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